Summary
—Entonces, empezaré por ponértela dura.
—¿Q-qué? Eso puedo hacerlo yo solo…
Yejun levantó la vista, sorprendido, hacia Juwon, que le había informado aquello mientras sostenía su miembro.
Había oído que, para el equipo de desarrollo, ver cuerpos desnudos y tocarlos era algo cotidiano. Pero aun así le resultaba increíble que alguien pudiera decir con tanta naturalidad algo como «voy a provocarte una erección» a una persona que acababa de conocer, como si simplemente estuviera diciendo «vamos a comer».
—También tenemos que comprobar la sensibilidad de Seo Yejun, así que es mejor que la erección la provoque otra persona.
—¿E-es así? Entonces… se lo encargo…
No es que estuviera completamente convencido por sus palabras, pero él era un empleado nuevo y Juwon era el jefe del equipo.
Fuera lo que fuera que dijera, era natural asumir que él tenía razón.
Yejun, que se había incorporado un poco, volvió a recostarse sobre la cama. Luego levantó ambas manos y se cubrió el rostro.
No tenía valor para ver cómo el otro frotaba su miembro, ni tampoco quería mostrar cómo se le descomponía la expresión al ser estimulado por otro hombre.
—¿Vas a quitar las manos?
—¿Eh? ¿P-por qué? Solo me estoy cubriendo la cara…
—También tenemos que comprobar todas tus reacciones. No te cubras el rostro; quiero ver todas las expresiones que pongas mientras lo sientes.
El jefe del equipo intentaba introducir diversas cosas en su interior mientras mantenía cerrada aquella abertura.
¿De verdad todo esto podía considerarse trabajo?
¿Conseguirá Yejun completar sus tareas sin problemas, adaptarse a la empresa y pagar todas esas deudas que tiene?